martes, 1 de febrero de 2011

Quien dijo prisa en la Patagonia???

Son las 7am del sábado 29 de enero y toca salir del ferry en un pueblo llamado Chaiten. Así que al abrirse la puerta todo el mundo sale en manada y andar hacia el pueblo para ver como podemos salir de ahí.


Después de unos minutos de incertidumbre y andar hacia ningún lado nos enteramos de donde estamos. Chaiten es un pueblo abandonado a la mano de Dios. Tradicionalmente la localidad ha tenido un volcán activo pero sin actividad. Pero en el 2008 un cerro se abrió y empezó a lanzar humo y ceniza. Todo el mundo preocupado por el volcán y una pequeña montaña cambió sus vidas. Durante días estuvo lanzando ceniza que incluso llegaron a Argentina. El pueblo fue evacuado y todavía sigue medio abandonado. Así que...nada de transporte publico hacia ningún sitio...que divertido :P

La montaña que se convirtió en volcán
Preguntando a los pocos locales que quedaban encontré el comienzo de la carretera austral. O sea, ningún bus, un pueblo abandonado y el comienzo de la carretera...haber como coño salgo de aquí!!!


En el comienzo de carretera es donde conocí a Claudio y Pamela. Unos chilenos que estaban en la misma situación.


Empezamos ha hablar, hicimos una fogata para comer, tomamos el sol durante horas e intentamos hacer dedo hasta que un cuidador de un parque natural nos cogió y nos acercó hasta el siguiente pueblo (el amarillo).





Al poco rato una pareja nos cogió y nos acerco al siguiente pueblo, Puerto Cardenas. Íbamos de 20 en 20km pero no nos importaba, buen tiempo y unas vistas maravillosas.





Luego otro viaje hasta Villa Santa Lucía (otros pocos kilómetros).



En Villa Santa Lucía conocí a unos españoles de Salamanca que se encontraban de pesca y los "engañe" para que nos acercaran otros tantos kilómetros. Ellos prometieron acercarme hasta La Junta.



En la Junta estuvimos comiendo algo, descansando. Conocimos a unos del pueblo y nos comentaron que Puyuhuapi era un buen lugar para quedarse. Así que seguimos haciendo dedo con dirección Puyuhuapi. Lo divertido fue quien nos cogió. Un camionero, y ha viajar en la carga del camión.


Con unas cervecillas se hizo mas ameno el viaje...lo malo que pensábamos que nos iba a secuestrar para quedarse con nuestros riñones :DDDD



Al llegar a Puyuhuapi vimos que el camionero llevaba otros dos autoestopistas chilenos. Ahí es donde conocimos a Israel y al flaco. Como llevaban tiendas de acampar me ofrecieron un hueco y decidimos hacer acampada libre.


Luego un fuego para cocinar algo.



Lo mejor al día siguiente, abrir la tienda y ver el maravilloso espectáculo. Nada de coches, ni ruido, ni vecinos, simplemente belleza.


Bueno, y después de un rato a recoger que hay que seguir el camino


Digimos adiós a Pamela y Claudio ya que querían ir rápido para Coyhaique a visitar a unos amigos y yo decidí seguir con el flaco e Isra.

Pero todo no podía ser tan bonito. El apodo de la carretera austral está bien justificado. "El terror del autoestopista" hizo valer su nombre el domingo. El nombre viene justificado porque son carreteras de montaña, sin asfaltar, con pueblos separados por muchos kilómetros, muy pocos coches y una lluvia siempre presente. Así que, como os podréis imaginar, desde el primer paso una lluvia constante uufffff.

Al cabo de como 1 hora de andar bajo la lluvia nos paró una furgoneta y nos montamos en la carga. 

Super-Israel


Lo bueno que nos condujo como unos 20km hasta un punto que no llovía y además nos acercaba a nuestro objetivo el parque nacional de Queulat.


La verdad que llegamos bastante pronto, pero parecía años que estábamos andando bajo la lluvia. Pero todo el sufrimiento tuvo su recompensa al entrar al parque y ver el ventisquero colgante.


El ventisquero colgante es un glacial con dos cascadas de agua del deshielo.


Decidimos adentrarnos más en el parque para intentar llegar a la laguna y tener una vista mejor del ventisquero. Fue un arduo trabajo que incluso nos llevó a atravesar un río ideal para hacer kayak jaja




De ahí seguimos caminando en el barro acercándonos poco a poco.



Hasta llegar a la laguna y contemplar mejor el ventisquero.


El color del agua de la laguna es así de verdoso por la gran cantidad de minerales que tiene...o eso me dijeron.



De aquí a intentar volver...la verdad que tuvimos "suerte" ya que conseguimos un viaje dentro del parque hasta Villa Mañiguales. Pongo "suerte" porque nos cogió una camioneta y nos sentamos atrás en el carro y sin nada de protección. Y de repente bajó la temperatura hasta unos 3-4ºC...y empezó a llover. Así por 1 hora más o menos...mojados, con frío y con viento al estar en la parte trasera de la furgoneta. Nos queríamos morir...pero mejor eso que quedarnos tirados en medio de la nada.

Gracias a dios llegamos a Mañiguale. Al bajarnos nos temblaban todos los músculos del frío y casi no podíamos ni andar del congelamiento que llevábamos. Yo decidí pasar aquí la noche y buscar una pensión con agua caliente. Así que me despedí del Isra y del flaco.

Me encontraba en un pueblo perdido de la nada, congelado, reventado de andar como unos 30km en 2 días, sin haber comido apenas y sin ducharme en 3 días (por rotura del agua el primero, por no haber duchas en el ferry y por la acampada en medio de la nada el tercero).

Por suerte pude darme una ducha de casi 1h para recuperar el calor corporal...el agua tibia me dolía en todos sitios...fue horrible. Al final pude volver a ser persona.

El día siguiente un viaje rápido hasta el punto que quería llegar, Coyhaique. Una ciudad grande en la que decidí quedarme a alimentarme, descansar y recuperarme un poco de la paliza.

Así que después de 3 días de viaje, 8 coches cogidos en autostop y 400km se puede decir que he llegado a Coyhaique. Y mañana a seguir hacia el sur.

Control de gastos día 24/01-30/01: 108.300 pesos (163,70€)

Total   167,70€ -- 23,96€/día



lunes, 31 de enero de 2011

La familia del Couchsurfing

Con mucha pena dijimos adiós al paraíso de Ancud para seguir bajando por la isla. A unas 2h al sur está Castro. Esta es una ciudad en el centro de la isla bastante agradable pero se nota que es más ciudad. Tiene más tiendas, bares, restaurantes y sobre todo tráfico.

La suerte en Castro es que encontramos couch en el único posible en toda la isla. La particularidad de este couch es que es una familia chilena compuesta por Ana María (la miembro del CS), su marido y sus 3 hijos (de 25, 21 y 16 años).

Después de mostrarnos donde estaba su casa nos fuimos a dar un paseo por Castro. La parte más bonita de Castro es una zona residencial a orillas del río.


Y la catedral de madera de Castro que se encuentra en la plaza de armas.


A la hora de cenar quedamos con Ana María que iríamos a su casa para cocinar y cenar todos juntos. Estuvimos cenando caldereta, un plato muy parecido al cocido nuestro. Y luego charlando y riendo con la familia. La verdad es que es una familia muy divertida y pasamos un buen rato.

Al día siguiente decidimos ir a hacer un poco de senderismo por el parque nacional de Chiloé. Este se encuentra en la parte más este de la isla. Así que 1.30h de bus hasta allá.


Había varios senderos de diferentes longitudes pero decidimos hacer los más cortos ya que había alguno de 8h caminando que te tienes que quedar a acampar. Así que hicimos uno que se llamaba las dunas. Se iba caminando adentrándose en la pampa hasta llegar a una playa desierta.


La playa estaba llena de conchas. Según nos comentaron antiguamente se enterraban a los difuntos cubiertos por estas conchas.


Luego estuvimos haciendo un poco el gilipollas por las dunas, escalando, tirándonos...vaya como niños.



Como las 2h de este camino se nos hicieron para poco decidimos hacer otro sendero de otra hora. La verdad que eso de caminar con la mochila me está haciendo cada vez mas fuerte. Sin problemas andamos una media de 6h al día y sin cansarnos.


Lo divertido fue a la vuelta ya que nos encontramos con Julieta (la argentina con la que compartimos host en Valdivia). Así que todo el viaje de vuelta hablando y me estuvo dando consejos de como bajar hasta el fin del mundo.

Por la noche y debido a que el día anterior cocinaron ellos, nos tocó a Ben y a mi. Por lo que estuvimos haciendo una comida mexicana para la familia (enchiladas, burritos, guacamole, etc.).

Finalmente el jueves llegó y Ben tuvo que volverse para Santiago, su novia le espera en Colombia. Cuidate hermano, me lo he pasado de puta madre. Incluso me regaló un libro que  tenía de Sudamerica que me vendrá de maravilla para saber por donde tirar.

Pero bueno, esto se sabía cuando decidimos viajar juntos. Ahora con optimismo a afrontar el resto del camino.

Y llegó el primer chaparrón. Mientras esperaba haciendo dedo al bus cayó el aguacero universal y la verdad...me calé hasta los huesos a pesar del poncho. Esperando vi que salía un bus hacia Chonchi y lo cogí solo por no mojarme. De Chonchi otro hasta Quellon que es de donde sale el ferry el viernes. Sinceramente, en Quellon, no hay nada. Calles sin asfaltar, vaya nada de nada para pasar el rato. Así que a leer el libro de rutas y mirar que tengo por delante.

El paseo marítimo de Quellon.


 

El viernes ha dar un paseo de 4 horas hasta uno de los fines de la carretera Panamericana.



Las vistas de Quellon desde el otro lado de la bahía.


Luego ha hacer tiempo para coger el ferry que me cruce a Chaitén.


Al fin, el viernes por la noche cogí el ferry para cruzar de Quellón a Chaiten.


martes, 25 de enero de 2011

El Charles Chaplin animal

Ya que nos encantó Ancud decidimos quedarnos otro día mas y disfrutar de esta ciudad. En información y turismo nos comentaron que a pocos kilómetros de la ciudad hay un sitio maravilloso que visitar....las pingüineras.

Estas están a 45min en bus de la ciudad metiéndose por el campo. La sorpresa fue al llegar, vaya vistas.




Luego a andar los 2km hasta las pingüineras. Pero otra sorpresa, si pensábamos que no podía ser mejor...nos equivocábamos. INCREÍBLE!!! es la palabra. Ni en nuestros mejores sueños nos podíamos imaginar el paraíso que teníamos ante nosotros.




Una playa super-desierta en medio de la nada. Esto es vida!! jaja Suerte que había un pequeño bar para tomar una birra y disfrutar...me encanta mi vida :P


Bueno, ya era la hora y cogimos un bote que salía hacia las pingüineras.


Estuvimos navegando un ratillo viendo algunos pingüinos.





Para los que no se hayan percatado...tenderetista con los pingüinos.


La verdad que un paseo genial, con vistas a nutrias, pingüinos, cormoranes y alguna foca. Vaya maravilla de sitio.