martes, 12 de abril de 2011

Con bastante mala suerte pero tirando

Para mantener el equilibrio entre el yin yan había que padecer un poco de mala suerte. Los días en Floripa han sido buenos y con bastante suerte así que para mantener el equilibrio del universo había que tener un viaje accidentado.

La intención de mi próxima parada era Ilha do Mel o lo que traducido siginfica Isla de Miel. Suena interesante. Para poder llegar hasta allí hay que hacer varias combinaciones. Ir primero a Curitiba, luego a Paranagua y de allí tomar un barco hasta la isla. 

Pero al llegar a Paranagua, la primera mala suerte...pierdo el barco por 5min y no hay otro hasta el día siguiente. Así que a pasar un día en una ciudad que no tiene nada de encanto la verdad. Por suerte en el mismo hostel conocí a Russo, un israelita que está también viajando sólo por SA. Al día siguiente a la isla.


El barco se retrasa y conseguimos llegar a la isla a mediodía. La primera idea era estar 3 días en la isla por eso compre el billete para Rio de Janeiro pero con todos los percances sólo voy a poder estar 24h.


En el barco a la isla, y por culpa de la sandalias, me resbalé con la mochila y me dí lo que vulgarmente se llama un buen hostión. La rodilla morada por unos días pero nada serio.

En la isla encontramos una posada bastante buena en la playa de Brasilia. La verdad que la isla tiene muy buena pinta y ahora está totalmente desertica.


Las calles de la isla

Y decidimos ir a investigar un poco y caminar por toda la costa para intentar llegar a la playa Encantadas. La primera parte bastante relajada. Una pequeña montaña que intentamos escalar



Muy buena vista pero al intentar bajar, las sandalias me hicieron una segunda jugada. Resbalón y brazo todo raspado...definitivamente tengo que comprarme unas nuevas sandalias que están destrozadas. Luego un paseo por toda la playa viendo algunas conchas muy particulares. Me hubiera gustado usar una para fabricarme un collar pero se rompían casi al tocarlas.


Al final de la playa se acabó lo bueno y empezaron la rocas.

 
Había que escalar, rodear, pasar por debajo....la verdad que se estaba poniendo complicado.




Hasta que llegamos a un punto en el que la roca era demasiado grande. Entonces teniamos tres opciones;

  1. intentar trepar una roca de 3 metros y jugarnosla a caernos del acantilado
  2. descender las rocas y jugarnosla con el fuerte oleaje que nos empuja a las rocas mientras caminamos con las manos levantadas para que no se moje la camara de fotos
  3. meternos en la jungla e intentar bordear esa roca sin saber que tipo de animales hay
Después de intentar las 2 primeras opciones y ver que mis sandalias no son muy fiables decidimos ir por el bosque.





La verdad que el paseo fue largo pero mereció la pena al llegar a nuestro destino, la playa de Encantadas.




Luego pasear por el pequeño pueblo y tomar una cerveza en lo que se llama un bar a pie de playa.


Finalmente, como se estaba haciendo tarde; de vuelta para nuestra playa pero a intentar encontrar el "verdadero camino". Y sinceramente, no hay camino. Según nos dijeron luego, el camino sólo se puede volver cuando la marea está baja y ahora no era el caso. Así que como tenemos experiencia en la "jungla" decidimos probar pero sin meternos en las rocas....de noche no son muy divertidas jaja

Después de casi 2 horas andando....no hay salida...mierda!! A volver otra vez a Encantadas ya que no hay forma posible de seguir. La noche encima y caminando en medio del bosque. Nos dimos cuenta que no veíamos un carajo así que la única luz que teniamos era la de la camara de fotos.



Pero bueno, sobrevivimos. Suerte que la bateria de la camara duró lo suficiente. Una vez en Encantadas preguntamos un poco y tuvimos que decidir si nos quedabamos a pasar la noche ahí o intentar encontrar algún pescador y pagarle para que nos llevara. Finalmente nos salió la broma cara pero conseguimos un barco que nos llevara a nuestra playa.





Y al día siguiente a volver a Paranagua para ir a Curitiba para coger el bus al siguiente destino.

La isla ha estado muy bien pero con todas las caídas, horas de viaje, perder un día en Paranagua y todo el dinero que me he gastado... si lo sé me lo salto. La mala suerte se cebó conmigo, pero había que equilibrar el yin yan.



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