sábado, 22 de enero de 2011

Valdivia



Día 7


Para poder aprovechar el tiempo al máximo, decidimos coger el miércoles noche un bus. Toda la noche viajando para poder hacer los casi 1000km que separan Viña del mar de Valdivia.



Llegamos por la mañana a eso de las 10 y con ganas de ver la ciudad. La impresión al bajar es que el tiempo es muy diferente. Al sol se está bien pero a la sombra casi frío. Se nota que estamos bajando hacia la antártida.

Ya que no pudimos contactar Ataly (la chica del CS que nos prestaba un sitio para dormir) decidimos andar por la ciudad un poco. Una de las cosas que habíamos leído en las guias era lo interesante de dar una vuelta por el mercado de pescado en el puerto



...y sobre todo por que había una sorpresa...


Justo al lado del mercado había multitud de pajaros y lo más impresionante, lobos marinos.



Da impresión ver a estos enormes animales justo al lado de las personas que limpiaban el pescado y ellos ni se inmutaban. Al tener comida suficiente (restos del pescado) creo que ni se inmutaban de la presencia de la gente.


Al final pudimos quedar con Ataly y su hijo Damian y decidimos  ir a su casa a dejar las mochilas ya que no es muy divertido andar con ese bulto en la espalda. Ataly es una niña de 31 años con un hijo de 11...muy joven la verdad. Es super amable y le encanta la música. Así que estuvimos hablando y escuchando algo de música. Como había salido de fiesta la noche anterior se hecho la siesta y nos fuimos a pasear por el lado del río hasta el centro.



En el centro fuimos a comer algo típico de la zona,el pastel de Chocla (sección dedicada a mi amigo el pío). La chocla es un pastel de carne picada con huevo y una capa de chocla (maíz) encima. Todo ello cocinado y con una parte dulce encima. La verdad que el sabor bastante bueno pero a la vez algo extraño por tener la parte dulce.

En la el centro había mucha gente viendo bailes típicos.


Por la tarde y con el estomago lleno nos fuimos a la isla Teja a perdernos por un parque enorme y bien bonito.





Yo haciendo un poco el mono


Como habíamos quedado nos fuimos al teatro a estar con Ataly. Allí nos presentó a otros surfers que se iban a quedar en casa. Una profesora argentina, Rachel de Irlanda y otro gringo.


Así que contándonos a todos, eramos 8 para una casa de una habitación, salón, cocina y baño. Vaya, una comuna hippie, Ohh yeahhh!!!!. Como casi todos los días desde que llegué a Chile acabamos hasta las tantas tomando cerveza y hablando. Luego todos a dormir donde pudimos.


5 comentarios:

  1. de lujo!!!
    esto me gusta cada vez más.
    Animo y suerte.

    ResponderEliminar
  2. Viajar asi tiene que dar gusto...!! Lo digo mas que nada por que no paras de farra en farra jeje..

    ResponderEliminar
  3. Rojen, todo atrapado a tu blog me tienes!
    Ojo que el Ben este tiene un poco pintas de piratilla... jejejeje!!!
    Cuéntanos si has visto algún pelirojo de allí y os habéis saludado cómo los motoristas de aquí! jejejeje
    Besitossss

    ResponderEliminar
  4. joe cornago, me pego cinco dias sin entrar y hay pa leer de cojones en tu blog eh, parece q no eres el unico guiri de alli ah, jajaja, anda, ya nos contaras tamen via tuenti un abrazo crackkkkkk (popo)

    ResponderEliminar
  5. ya digo yo tanta cerveza.....para esa barriguita, jajaja....
    Inma

    ResponderEliminar